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viernes, 23 de febrero de 2018

Quirim, la tierra de los hombres negros

Así es conocido el más grande de los continentes sureños, pero es un nombre inexacto, ya que no todos sus habitantes son de piel negra, y a una tierra tan grande y diversa no se le puede caracterizar con tan pocas palabras.

Tierra cargada de historia y llena de contradicciones, en ella podemos encontrar áridos desiertos que no han conocido el beso de la lluvia en siglos, como el desierto de sal de Tac-Pac o las ondulantes dunas de arena amarilla de Nosser. Y dos semanas de viaje después, a caballo o más probablemente a lomo de una de esas criaturas gibosas llamadas camello, entrar en las espesas selvas pobladas de agiles criaturas de ojos brillantes y sombreadas por las altas copas de los arboles, mientras que en sus costas abundan los cormoranes de dientes afilados y en sus ríos los gaviales de largos hocicos, los hipopótamos y las palmeras cargadas de dátiles.

Grandes imperios se han levantado  y han caído, dando origen a ciudades en ruinas y a docenas de pequeños reinos que presumen de los logros de sus lejanos antepasados y en algunos casos intentan imitarlos. Otros no han dejado tras de sí más que ciudades abandonadas que se cubren poco a poco de arena y fantasmas, o majestuosas y tétricas tumbas subterráneas como las de los reyes-magos de Nosser-gat, llenas, eso dicen, de tesoros y de trampas mortales.


Los piratas de la Brecha Roja, un peligro para el comercio marítimo.


Las monumentales tumbas de Nosser-gat.


El caballo no es desconocido en Quirim, pero muchos pueblos prefieren el camello.


El comercio, ya sea dentro del continente o con los reinos del norte es una actividad muy importante.



Los navegantes del Quirim han llegado a regiones muy lejanas, mas allá de donde se pone el Sol, los rumores de que el mar termina en un abismo sin fondo no los han amedrentado.


Numar, la perla blanca del Quirim.



La ciudad santa de Jovovhai, el hogar de los Sesenta y seis Dioses.


Una joven de la aristocracia, con sus mejores joyas.



La ceremonia de presentación del nuevo hijo del rey.








Autor Haradrim (o sea yo)

Una nueva tierra que invente, que seria el equivalente a Africa/medio oriente del mundo Ihbn, la he descrito de forma muy generica por si a alguien se le ocurre alguna idea relacionada, quiera situar una raza/reino/etc aqui.









lunes, 5 de febrero de 2018

Sorrgalk, el gran anillo de lava


Por Videk Rzempiyalew, erudito y cartógrafo belario

A varios cientos kilómetros al sur de Måndregul, donde la vista desde el Gran Astillero Fulkenlag, en el Imperio de Fédregahl, es retratada en varios cuadros y postales en todo el continente, se encuentra una isla desde la que nadie puede salir, ni nadie puede entrar.

Aunque parezca obvio que esto pudiera tratarse de un enclave exuberante de piratas, cierta imposición gubernamental o cierto monstruo de las profundidades impidiendo el paso, no son el caso. Aquello que ha aislado a Sorrgalk del resto de Ihbn tiene una razón mucho más esotérica.

Sorrgalk es una isla donde el fuego reina completamente. Una gran isla volcánica, desde donde se escupen incesantes lenguas de lava que cubren toda la frontera como un anillo que repele al mar alrededor, en espectaculares ondas que contrarrestan a las corrientes marinas y conforman una aureola irregular que actúa como una barrera natural de kilómetros de espesor. Los barcos que encallan ante esta barrera son inmediatamente incinerados por las altas temperaturas, tanto de la lava como del aire alrededor, vaporizando velas, combustionando cascos y derritiendo carne de los huesos.



Los grifos y demás aves de transporte se ven desorientados al atravesar el anillo desde el aire; devolviéndose instantáneamente o descontrolándose en medio del vuelo, a menudo cayendo sobre la lava ardiente, donde les espera una muerte instantánea.

La gran cantidad de volcanes en esta región es inusual, y no solo por su cantidad, sino también por su gigantesco tamaño. Sûrte, ubicado en las planicies del sur, alcanza una altura de casi tres kilómetros de alto y cinco de largo, y contribuye a generar gran parte de los lagos de fuego que recorren como venas escaldadas por la isla, para posteriormente desembocar en la costa, alimentando al eterno anillo de fuego.

Es fácil suponer que una región así luce como un montón de planicies estériles y desecadas, o como un paisaje infernal digo de pesadilla. Lo cierto es que pese al inmenso calor y llamas que gobiernan Sorrgalk, es un lugar donde abundan curiosas formas de vida. El constante flujo de lava fertiliza la tierra, y aunque los árboles son quemados constantemente en gloriosos incendios, hay variadas formas de flores y arbustos que han desarrollado resistencias naturales a las implacables presiones y temperaturas de la zona. Incluso es posible encontrar un sinnúmero de especies nativas únicas a Sorrgalk, como cocodrilos estacados, tortugas cornudas y manglares de plantas humanoides depredadoras que podrían devorar a un hombre en cuestión de segundos.

Sin embargo, la mayor curiosidad la suponen extrañas formas de vida inteligente que a primera vista podrían parecer golems, pero una mirada más detallada, con ayuda de grandes catalejos desde embarcaciones exploradoras, revela que estas figuras son más bien semejantes a árboles otoñales vagamente humanoides, de corteza ferrosa y prodigiosa fuerza, que hacen de su hogar un gran asentamiento de roca oscura, obsidiana y extrañas amalgamas metálicas, apodada Sinmäranen, corazón ígneo de Sorrgalk.



Las observaciones que se tienen de estas formas de vida han cambiado drásticamente en solo 150 años: la primera vez que se les vio, durante el descubrimiento de la isla, no eran más que figuras leñosas buscando sobrevivir en cavernas naturales ante el implacable fuego alrededor. En un corto período de tiempo, ya dominaban el manejo del hierro y explotaban yacimientos naturales de éste y otros minerales para su uso. Se desconoce si su nuevo aspecto es producto de evolución natural o es cierta suerte de armadura cubriendo su anatomía, pero claramente son una raza inteligente que ha sabido aprovechar muy bien los recursos a su alrededor. No parecen emplear pólvora y tampoco se ve que conozcan de alquimia, pero son maestros de la manipulación del fuego y emplean herramientas que aprovechan el vapor generado por metales cobrizos desde donde pueden impulsar objetos a grandes distancias. Desde largos tubos paralelos, similares a los órganos de las iglesias de Fédregahl, lanzan enormes saetas con un ruido sordo, eyectadas tan fuertemente como una bola en un cañón. Con ellas, suelen cazar especies voladoras de las colinas donde la lava no llega, y alimentarse.
Ya que lo poco que se conoce de ellos solo es a través de observaciones distantes, no se sabe si son hostiles o si conocen más allá de su isla, puesto que parecen evitar a toda costa acercarse al anillo de lava que les rodea. Tampoco se les conoce lenguaje, salvo por sonidos sibilantes producidos con vapor a alta presión que emerge de ciertas cavidades en sus cabezas.

Rodeando cada volcán a la vista en la isla, es posible ver elementales de fuego alimentarse de la locura escaldada de Sorrgalk. Así como nacen a partir de las llamas de elementales mayores, mueren al cabo de minutos, sin antes dejar su descendencia. Un ciclo de vida y muerte tan rápido como interesante de observar.




Desde las altas esferas de Fédregahl ya se están realizando planes para encontrar una manera de entrar en la isla y conocer mejor sus secretos, pero dicho proyecto está aparentemente lejos de concretarse, pues el gran imperio tiene otros eventos apremiantes de los que preocuparse. La guerra contra los Nagashyr parece haber alcanzado un punto muerto en las colinas de Idsvarn, pero sigue consumiendo gran cantidad de recursos, tanto materiales como en soldadesca. Al parecer, los Nagashyr tienen dificultades para camuflarse con las ruinas de Korjää, lo que permite a los soldados kalevalenses luchar abiertamente con ellos, aunque sus oleadas son interminables. Pero eso es otra historia.

Nadie sabe qué secretos tendrá enterrados esta enigmática isla. ¿Será posible entrar en ella? ¿Algún día conoceremos más sobre sus curiosos habitantes?



Comentario del autor: Me pongo a tope con un aporte sobre una región geográfica dominada por el fuego. Se desconoce el nombre de estas figuras humanoides, inspiradas en los jötuns, los golems y los treants en diversos grados de variabilidad, pero pronto quizá lo sepamos. Tanto Sûrte como Sinmäramen son topónimos inspirados en Surt y Sinmara, regentes del Muspelheim, donde viven los gigantes de fuego en la mitología nórdica. Es bueno repasar un poco la historia, pero no quise ahondar tanto en ellos, sino que fuera un aporte más bien geográfico.

Aporte de Heimdal, de Fantasitura

viernes, 8 de diciembre de 2017

Informe para la academia de ciencias (por Haradrim)

Un cuento de mi autoria, espero que lo disfruten:



(Borrador, revisar más tarde, mas objetividad y menos opiniones personales)

Estimados miembros de la Academia de Ciencias del distrito de Soknir, en el gran imperio de Fédregahl

Tengo el agrado… que digo, el placer, no, la felicidad de comunicarles que he logrado capturar un ejemplar VIVO de la escurridiza criatura conocida como “Ninfa nocturna”, nombre científico Nymphae Nocte Fallace Arius Montanknus, que acabo de otorgarle yo.

Como sabrán, la existencia de esta criatura ha estado durante siglos en una zona gris entre la realidad y los mitos. Precisamente dos mitos me ayudaron a capturar el ejemplar que describiré a continuación, y uno es el mito de que las ninfas nocturnas suelen bañarse en las noches de luna llena en las pozas donde crecen juncos de flores amarillas, y el otro es el mito de que el aceite de Sardalipanira roja las paraliza.

Largas y aburridas noches gaste acechando en las pozas de las colinas de Zmunzur, donde abundan los juncos de flores amarillas. Precisamente la noche recién pasada, mientras la Luna se elevaba por el cielo en su cuarto menguante, descubrí a una ninfa nocturna bañándose en una de las pozas, estaba sola y jugueteaba con las luciérnagas. Me quede observándola largo rato, con el fin de estudiar su conducta en su ambiente natural, aunque debo reconocer que su sola presencia era hechizante y que en todo ese tiempo no anoté un solo dato.

Logre finalmente capturarla gracias a una cerbatana y a un dardo impregnado de aceite de Sardalipanira roja, felizmente el mito sobre su efecto en las ninfas resultó ser verdad.

Otro mito que comprobé es la legendaria belleza física de las ninfas, ya que al verla bañarse en aquella fuente, desnuda, con la brisa nocturna agitando sus cabellos y con la luz de la Luna produciendo reflejos plateados en su piel, experimenté una reacción física como no me había ocurrido hacia años (revisar esto ultimo), vamos, que la tenia mas tiesa que la mano de un mercader khamurrita apretando su bolsa de monedas (revisar, no, ELIMINAR esto ultimo). Pero al fin logre librarme de su hechizo y dejar de contemplar aquel delicado y delicioso cuerpo de suaves carnes (revisar esto ultimo). Una cerbatana, un dardo impregnado de Sardalipanira, y el primer ejemplar de ninfa nocturna capturado en la historia.

De modo que estos instantes tengo a mi ejemplar de Nymphae Nocte Fallace sobre la mesa de disecciones, muerta y preparada para hacer una exploración en profundidad en todas sus cavidades internas (esto ultimo no sonó muy bien, revisar)

Tamaño: de la cabeza a la punta de los pies unas 7 palmas y media, algo mas baja que una mujer normal.

Proporciones: perfectas.

Color de piel: es difícil de definir, a veces azul, a veces purpura, según la luz que se refleja su piel cambia de color en matices que van del azul muy oscuro, casi negro, al celeste pálido.

Color de ojos: plateados, son muy brillantes y reflejan la luz de la Luna.

Cabello: muy largo, liso y perfumado, huele a arándanos y tiene el mismo color. Es adictivo.

Vestimenta: no lleva.

Descripción: adjunto un dibujo con la posición que tiene el cuerpo del ejemplar en este momento (Nota: hacer un dibujo mas detallado, que no sea solo palitos y un circulo para la cabeza). Al momento de dispararle el dardo la ninfa estaba saliendo del agua, es por eso que su brazo izquierdo se encuentra recto –es con el que se apoyaba en la orilla- el derecho levemente flexionado, al igual que las piernas, la izquierda doblada y la derecha casi… bueno, casi derecha al sostenerse con ella en el fondo de la poza. Por eso también su rostro, su adorable rostro (revisar) tiene una clara expresión de sorpresa, me pregunto si fue porque logro verme o por el pinchazo del dardo, y si se dio cuenta de lo que ocurría antes de que su cuerpo se transformara en una estatua de carne endurecida.

El efecto de la Sardalipanira roja es sorprendente, el cuerpo del ejemplar se halla totalmente rígido, si bien al presionar con un dedo su piel presenta la misma textura y consistencia que la carne, no es posible mover ninguno de sus miembros, no sin forzarlos y exponerse a romper alguno de ellos. Si el mito es cierto, la luz de la luna llena a medianoche o el aceite de Sardalipanira amarilla son lo único que puede curar esta petrificación.

La ninfa es claramente una hembra, al parecer todos los miembros de su especie lo son, y solo podemos teorizar sobre su medio de reproducción, aunque un examen a sus órganos internos aportara, espero, mas datos sobre este misterio (quizás estemos hablando de una especie hermafrodita, o tal vez se reproduzcan por esporas). Al llamarla “hembra” me baso en que todo su cuerpo, salvo pequeños detalles, es idéntico al de una mujer humana, aunque de una perfección inimaginable, el rostro es hermosísimo y delicado, la piel muy suave y de una consistencia casi liquida, los brazos redondeados, los pechos amplios, acariciables y se sienten tibios y dulces al tacto (revisar esto último), los muslos aún mas suaves, tentadores y al posar la mano sobre ellos esta se desliza de manera irresistible hacia su intimidad (definitivamente, revisar esto ultimo).

Lo mas asombroso en su anatomía son las alas que se nacen de su espalda, en medio de sus omoplatos, tan perfectamente integradas al resto del cuerpo que lo que realmente resulta extraño no es que una ninfa las tenga, sino que el resto de las mujeres no las posean. Estas son transparentes, frágiles, de libélula, y debemos suponer le permiten volar, no creo que estén solo de adorno.

Aquí se detuvo, dudaba en como contar lo siguiente, o derechamente en contarlo. En un informe científico e imparcial como este no tenia cabida la compasión y el arrepentimiento, ambos causados por los ojos de la ninfa, unos ojos aun vivos, temblorosos, ojos que expresaban sorpresa, y después miedo, ojos que causaban lastima. Todo ello mientras el la examinaba y tomaba notas sobre su fisiología. Esos ojos casi lo hicieron dudar en su determinación de destazarla y examinar sus órganos internos, pero solo casi. De allí que deslizar dos gotas del –poderoso, poderosísimo- veneno tyhjouun por su garganta era lo mas misericordioso que podía hacer. Ella ni siquiera llegaría a sentir su sabor.

Cuando tomo la pluma para continuar escribiendo escucho un ruido, algo que se rompía. Dio la vuelta, y al principio no vio nada extraño, la sala de disecciones seguía igual, con los muros cubiertos con repisas y estanterías con frascos con diversos ejemplares animales flotando en alcohol, mesas con balanzas y herramientas de cirugía, y en el centro una gran mesa donde se hallaba el cuerpo de la ninfa cubierto por una saba… un momento.

La mesa estaba vacía.

Encima solo se hallaba la sabana, y el ruido que sintió era el frasco con veneno tyhjouun que había dejado a los pies de la mesa, y del cuerpo de la ninfa nada se veía, no estaba por ningún lado. Tenso, sin mover un musculo, Arias Montank comenzó a pensar velozmente una explicación a este fenómeno, ¿seria que las ninfas al morir desaparecían, se evaporaban? Eso a el no le habría extrañado, pero no, esa no era la explicación, no cuando vio pasar una sombra de una esquina oscura de la habitación a otra esquina oscura, en menos tiempo que un latido.

De pronto, su mente recordó algo.

Ingredientes:

-Polvo de hongos de Yuggoth

-Agua pura destilada

- Aceite de Sardalipanira amarilla

Mantener fuera del alcance de los niños.


Esos eran los ingredientes del veneno tyhjouun, y para Arias Montank, naturalista de la Academia de Ciencias de Fédregahl, descubrir el misterio de la ninfa nocturna revivida le sirvió, durante el tiempo de dos latidos, de consuelo. Un segundo más tarde caía con la garganta cortada, casi separada la cabeza del tronco, por una de las herramientas quirúrgicas que usaba en sus disecciones. Las ninfas nocturnas son hermosisimas, pero dicen también que no soportan la crueldad, en especial si es contra ellas.

jueves, 5 de octubre de 2017

Extracto de “La Magna Diversidad”, Capítulo 6: Diáspora de los Tolfek (continuacion...)

La sociedad Tolfek está estrictamente estamentada, y cada ciudadano Tolfek ocupa un lugar definido en ésta mediante la cantidad de cuernos en su cráneo. Cuando un Tolfek cumple los 14 años, es llevado ante el Chamán de la ciudad, quien reconoce al Tolfek como un verdadero cimiento de la sociedad según los cuernos que le hayan crecido hasta esa edad, pues no emergerán más pasado ese tiempo. Aquellos con dos cuernos son relegados a tareas civiles, mientras que aquellos con cuatro son reclutados en los cuarteles. Aunque casi todo Tolfek posee un número par de cuernos, se han dado casos en su historia donde han nacido con siete cuernos. Cuando esto ocurre, se funda una nueva ciudad en la Diáspora.

Tecnológicamente, podemos afirmar que la Diáspora es bastante primitiva. Desconocen completamente la pólvora, y no parecen emplear arcos, con la excepción de las Magnobalistas, una versión más grande de las clásicas Quirobalistas del Imperio de Fédregahl que lanza troncos de árbol a grandes distancias. En vez de ello, son unos maestros de las hondas. Cada guerrero Tolfek emplea tanto hondas para arrojar guijarros de hasta cuatrocientos Mashes, a la par con grandes Manguales y Hachas de combate, para derribar caballería y grupos de atacantes. A pesar de su tamaño y peso, son extremadamente rápidos, y pueden incluso emplear sus propios cuernos a la hora de romper formaciones. De estos, los más dotados son los llamados Estragadores, escogidos de entre los Tolfen con más cuernos, los cuales refuerzan con acero templado y pueden derribar puertas, muros y escuadrones enteros por igual.

La Diáspora no suele desplegar magos, pero lo cierto es que en la Ciudadela Mkarban se encuentra, en las cercanías del Faro de Wensdal, un gremio de geomantes conocido como los Hdulaim, versados en la manipulación de la tierra y los minerales. De aquí es donde se perfeccionan los herreros Tolfek, ya que el control mineral les permite realizar aleaciones únicas y resistentes, para crear las pesadas armas y armaduras que portan en las batallas. Un hacha elaborada a partir de Mendranita es hasta ocho veces más pesada que una de acero convencional, haciendo que solo los guerreros Tolfek puedan manejar este equipo, pues su peso las hace imposibles de maniobrar por incluso los más fuertes entre los humanos, quizá con la excepción de Malger Séfarum, héroe del Quirim. Lo curioso es que esta manipulación no parece emplear magia daónica, sino otra forma de hechicería, empoderada por Wensdal y que es sujeto de mucha investigación.

Aunque la Diáspora Tolfek parece ser una raza bárbara y beligerante, lo cierto es que tienen excelentes relaciones con otras facciones. Muchas veces han luchado al lado del Imperio de Fédregahl contra las Grandes Oleadas de Ghàam que a menudo atacan desde el noreste, o ayudando a defender la Ciudad Flotante de los avances de Ethmaror y sus Shariitas (las que se documentarán posteriormente). También tienen intercambios comerciales con las naciones del otro lado del mar, y la misma Ciudadela es un lugar afluente para el intercambio y las relaciones exteriores.



 (Aporte de Heimdall)

domingo, 30 de julio de 2017

Los Minotauros



Los minotauros son lo que algunos llaman también "los hombres bestia", una raza de seres que jamas formaron parte de las razas civilizadas. Aunque poseen una inteligencia similar a esa de los humanos, ellos la emplean en forma de la salvaje astucia de los animales.

Estos minotauros proliferan en los bordes de las tierras civilizadas, viviendo del pillaje a villas pequeñas y granjas desoladas, y se cree que tales criaturas desdeñan a los titanes dedicándose más bien a la adoración de dioses blasfemos y demoníacos de los que los humanos poco conocemos.

Los minotauros se pueden encontrar en casi todos lados, aunque son mayores en números en las tierras desoladas de las regiones más al norte y más al sur del mundo. Algunos de estos minotauros hacen parte de tribus aliadas por débiles pactos y tratados comerciales y gobernadas por despóticos caciques o chamanes. No es común ver a bandas de estas tribus vagar más allá de sus tierras desoladas, y aquellos que se van por mucho tiempo son exiliados de sus tribus y de sus familias, un miedo que corroe hasta al más valiente de tales criaturas. La mayoría de los minotauros no construyen ciudades por si mismos, sino que se conforman con usar aquellas que han sido abandonadas por otros y mejorando sus fortificaciones o operando en pequeños campamentos y escondrijos, normalmente en cavernas de origen natural. Los minotauros saben usar el hierro y los utensilios de piedra y hueso, aunque sus herramientas son de calidad bastante pobre comparada con esas de los humanos.



Antiguo mosaico mostrando al legendario héroe Salos de Jokk, sometiendo a un minotauro



La cultura tradicional de los minotauros es extremadamente guerrera, sea contra tribus de otros minotauros o contra ciudades de otras razas, y cuando no están en guerra usualmente están planeando una. Muchos minotauros tienen la creencia que para vivir es mejor derrotar y subyugar hasta cuanto enemigo se atraviese en su camino, y controlar entre más recursos mejor, lo que los hace inmediatamente enemigos de otras razas y entre los suyos. Para un minotauro morir por vejez es un deshonor, y es bastante común que mueran jovenes en alguna escaramuza. Aquellos que han sobrevivido para ver sus primeras canas normalmente viajan en busca de un oponente que les quite la vida en combate singular en los caminos sino no lo han encontrado en el campo de batalla.

Los machos dominan la sociedad minotaura y las hembras son usualmente posesiones valiosas en el mejor de los casos, o poco más que animales domésticos en el peor. Los minotauros machos se enorgullecen de tener muchas esposas y muchos hijos, como también lo hacen de las cicatrices ganadas en combate o en sus paganos rituales religiosos. También suelen alardear de la posesión de esclavos, aunque nunca lo hacen con los de su propia raza, por lo que suelen tener muy pocos.

Los minotauros se reproducen de la misma forma y cantidad que otros mortales; sus crías son llamadas cachorros. Es posible el cruce de minotauros y otras razas (como los humanos), aunque los hijos de tales interacciones (normalmente violaciones) suelen heredar solo las características del padre. La extraña capacidad reproductiva de los minotauros es un misterior incluso hasta para los eruditos más sabios.

Las vidas de los minotauros son cortas comparadas con los humanos. Se consideran adultos a la tierna edad de los 11 años y el minotauro común vive poco más de 50 años, aún si logran evitar una muerte violenta. Un minotauro que tenga más de 50 años solo existe en los mitos más raros de esta extraña civilización.

De una conversación con Jostar, un bardo



(Aporte de Anzu, de Fantasitura)

Novedades: ¡Hurra! ¡Tenemos nuestra propia Wiki! (o algo así por el estilo)

Pues eso, cree una wiki para este proyecto para subir los trabajos ya creados y dar mas facilidades a los posibles interesados en part...